Presentación
Lo que hacemos por nosotros muere con nosotros,
pero lo que hacemos por el mundo y por los demás
nos hace inmortales.
Albert Paine, citado en la serie Mentes Criminales.
Hola, blogueros.
Inicio este relato desde mi celda en la cárcel de Castellón 2, Valencia, España, de donde me arrojarán a la calle tal vez el 3, tal vez el 4 de mayo, después de cumplir seis años de condena.
Pero no teman por sus vidas, por sus seres queridos ni sus bienes. El que saldrá no es un asesino, un pederasta, violador ni ladrón, sino un inocente al que bajaron del tren de la vida, que siguió su marcha con mis seres queridos a bordo mientras yo quedaba varado en la Estación de la Muerte.
Me llamo Roberto Pascual. Ahora soy un pende-viejo de 67 años, con una prominente nariz de base ancha que hace de mí dos personas, una de frente y otra de perfil. Uso barba blanca y una larga melena que me dejé en la cárcel, donde mucho sufrí.
Pero más sufrieron mi mujer y mi pequeño hijo cuando quedaron desamparados, en la miseria y solos, sin amigos ni parientes, en un país que no conocían. Esa terrible historia la conocerán más adelante.
De momento sepan que habitan en mí varias personalidades.
El que escribe siempre es Roberto el Escriba, y los otros Robertos se lo disputan, a veces duramente, para usar sus servicios.
El Escriba se gestó en nuestra lejana juventud en la Patagonia argentina, donde tuvo el sueño de ser literato y el sueño quedó varado.
Y tal vez se les aparecerán en la narración el Teatrero, el Titiritero, el Cinéfílo, el Melómano, el Periodista, el Escritor negro de políticos argentinos, el Aventurero, el Militante, el Tonto del Culo, el Padre y Esposo y quién sabe cuántos más. Son el resultado de las muchas vidas que vivimos y nos han dejado algunas habilidades, enseñanzas y conocimientos que pusimos al servicio de esta lucha por demostrar nuestra inocencia, por la verdad y —ya lo verán— por una Justicia más justa.
Quien ahora usa los servicios del Escriba soy yo. El Ciudadano Paciente, que sin rencor y de buena fe me propongo devolverle España y a los españoles bien por mal, dejándoles una reflexión y una recomendación que nacen de la desgracia que nos fulminó y destinadas a evitar que a ustedes les suceda lo mismo.
La reflexión es esta, deben temerle a la Administración de Justicia que hoy tienen, porque un rebrote de la eterna España Negra que los habita convirtió a una parte de ella —y lo digo con fundamento, porque mi familia y yo somos sus víctimas— en una Máquina de Condenar donde campean la incompetencia, la complicidad, el dogmatismo ideológico punitivo y hasta la corrupción, de manera que ha pasado de ser una garantía para los ciudadanos a ser un peligro para la vida de los seres inocentes.
La recomendación es consecuencia de la reflexión.
La historia que aquí se contará es cierta y se basa en pruebas que constan en el sumario y se pueden consultar en este blog
"http://joserobertopascualmosconi.blogspot.com".
Por ello, españoles, pongo en vuestras manos las herramientas necesarias para que podáis probarle a la Administración de Justicia dónde, cómo y por qué cometió estas terribles injusticias, para reclamarle que corrija las lacras que destruyeron a mi familia y su destino y evitar así que pueda caer como un rayo inesperado sobre vuestras propias vidas o las de vuestros seres más queridos.
Mis primeros lectores, mis compañeros en la cárcel, me advierten del peligro de citar nombres reales, como lo hago, porque podría provocar una persecución judicial o personal en mi contra.
Pero no temo ese peligro. Al contrario. Lo espero y lo provoco. ¿De qué pueden acusarme los funcionarios a quienes desenmascaro? ¿De calumnias o injurias?
Según el Código Penal, calumnia es la imputación de un delito hecha con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad. Y la injuria es la acción o expresión que lesionan la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación.
Y nada de esto sucede en mi historia, porque lo que digo está probado. Por el contrario, soy yo quien ha sido calumniado e injuriado, además de ser secuestrado, encarcelado y destruida su familia. Y si van a denunciarme deberán probar quién miente. Justo lo que yo persigo.
Este blog, como ven, es una especie de wikileaks, con la diferencia de que no ofrece filtración de informaciones ocultas, sino que destapa una realidad oculta: el ferozmente dañino funcionamiento de la Administración de Justicia en España.
Dentro de pocos días, cuando me devuelvan a la vida, no tendré nada que festejar. Ese día se abrirán para mí las fauces del infierno, de la incertidumbre; las mismas que devoraron a mi mujer y mi pequeño hijo de cinco años el 3 de mayo de 2005, cuando fui detenido y ellos arrojados a un destino de soledad, miseria y terror. Ellos son las principales víctimas del daño, y esta historia es nuestra reivindicación y nuestra venganza, porque aquí describo en toda su patética miseria las entretelas de la injusticia y la acción de los funcionarios infieles.
Verán a policías, peritos y fiscales que cambian el sentido de las pruebas, jueces que no conocen el valor jurídico de un contrato, un abogado inmoral que pacta con una fiscal condenar a un inocente para favorecer a un narcotraficante, en una audaz estafa realizada en plena sede judicial con la benevolente anuencia de los jueces, y mucho más.
Y si todo esto no les parece el mayor escándalo judicial del Siglo XXI que recién empieza, díganme cuál otro puede ser, de entre la extensa y surtida variedad que tienen los españoles hoy en día para elegir.
Aumentando el escándalo resulta que quien descubre todo esto soy yo, el propio condenado, la víctima, el secuestrado, haciendo lo más sencillo del mundo, que es leer el sumario, algo que nadie de la Justicia parece haber hecho.
¿Y quieren saber qué es lo más escandaloso? Que durante los seis años que llevo secuestrado vengo proclamando y denunciando estas verdades y nadie me ha dado cinco de bolilla.
He presentado la denuncia ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo, el Consejo General del Poder Judicial, la Fiscalía General, la Audiencia Nacional, la Fiscalía Anticorrupción, el Juzgado Penal de Guardia, el Ministro de Justicia, la Defensoría del Pueblo, el presidente Rodríguez Zapatero y todos los medios de difusión nacionales españoles.
Sólo falta que me contesten la Audiencia Nacional y la Fiscalía General del Estado. Del resto, todos tuvieron buenas razones para negarme justicia, de manera que sólo me queda recurrir a la gente, los ciudadanos, mis pares. Los únicos que pueden romper el cascarón que vuelve sordos y ciegos a los poderes públicos ante los reclamos de un inocente.
Pero yo, El Ciudadano Paciente, cuando estoy a punto de abandonar por la fuerza el país al que traje mis sueños, mi familia y mis bienes, quiero irme con la certeza de que el martirio de nuestra familia será para bien.
Si España ha de guardar un recuerdo de mi paso, que sea positivo. El de un personaje que fue víctima de infames manejos que destruyeron su vida y supo sacar unas enseñanzas positivas para este país, que fue cuna de sus antepasados y cuya historia, cultura y política él no se cansa de indagar y conocer cada día más.
Cuando termine mi condena me estará esperando Extranjería para expulsarme a Argentina. Cuando llegue allí, deberé utilizar los 2.000 € que tengo por todo capital para comenzar mi nueva vida de viejo solitario; para buscar un lugar donde vivir, comprar ropa y comida y comenzar a gestionar mi jubilación, que será de unos 400 € al mes. Que no alcanzan siquiera para el alquiler de un apartamento. Cuánto menos para colaborar con la manutención de mi hijo, ahora a cargo de Gabriela, la increíble mujer que era mi esposa cuando me encarcelaron.
Por eso los invito desde ahora a que me acompañen en este blog, para que sepan cómo evoluciona este ser humano cuya vida destruyeron los Administradores de la Injusticia.
Allá voy. En vuestras manos quedo.
Síganme. No se verán defraudados.
P.D. Quien ha creado y mantiene este blog hasta mi salida y me enviará a la cárcel vuestros comentarios es Luis, un querido amigo. Otro amigo inolvidable es Iván. Ya les hablaré de él. Ahora debo irme.
Abrieron la celda y debo bajar al patio.
(Nota del editor: A partir de mañana, y hasta el día en que Roberto recupere su libertad, el 4 de mayo próximo, se irá agregando a este espacio un capítulo de lo que quiere ser el futuro libro de nuestro amigo. Sed bienvenidos.)
qué buenas noticias,ojalá realmente puedas volver de inmediato a la argentina, donde mal que mal la vamos llevando y desperdigados y atolondrados, pero seguimos estando. Mara Martín
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